EL CHICHARRIN

El Chicharrín

Autor: José Antonio Luna, Fecha: 29/07/2016

Me lo contó Gonzalito, el mozo de espadas del matador Curro Romero. La noche cálida y amable de Madrid invitaba a la ginebra con tónica. Después de que Gonzalito ligó varias anécdotas y el que firma, varias ginebras, el ayudante del maestro afirmó con los ojos puestos en mí:
-Mexicano…- dijo mi nacionalidad pausadamente como para sí mismo, pero en cuanto tomó otra vez la palabra, comprendí que, en realidad, estaba recorriendo los vericuetos de su memoria:
-Hace muchos años, una tarde en Barcelona, un mexicano pegó ¡doce faroles de rodillas en los medios!. Se llamaba Guillermo Carvajal y le decían El Chicharrín. Después de eso, ¿qué podían hacer los otros toreros?-. Se preguntó con veneración.
Le comenté que Guillermo Carvajal fue amigo de mi padre y por ello, uno de los toreros de mi infancia. Cuando con los primos jugábamos al toro, yo pedía ser El Chicharrín. Gonzalo Sánchez Conde lo recordaba con una admiración enorme. “¡Muy buen torero!, ¡muy bueno!” Repetía sonriendo mientras yo le narraba mis recuerdos.
Es que aquellos eran los tiempos en que los toreros mexicanos llegaban a España a imponer una manera muy valerosa de comportarse en el ruedo.
Guillermo Carvajal empezó su carrera taurina mucho más allá de la adolescencia. A los diecisiete años dio sus primeros capotazos a una becerra. La alternativa la obtuvo a la edad de veintiséis. La ceremonia se realizó en Mexicali, el padrino fue Pepe Dominguín y el testigo, Humberto Moro, los toros para esa corrida fueron de la ganadería de don Jesús Cabrera. Durante varias temporadas toreó en las plazas de mayor categoría de España y Francia. Hasta 1963, que fue el último año que actuó en Europa.
La carrera del Chicharrín llegó a su fin el cuatro de febrero de 1968, tarde en que un toro le partió la vena femoral y por muy poco pierde la vida en la arena. A pesar de sus afanes y de un currículo de grandes triunfos, Guillermo Carvajal no dejó una huella honda en el relato de la tauromaquia. A veces, la historia del toreo es injusta y desmemoriada, sin embargo, nunca falta un aficionado de solera, uno de esos de verdad, que con una anécdota contada con orgullo y enorme gratitud, rescata del olvido al torero grande inexcusablemente registrado con discreción en los libros sobre el tema.
Por otra parte, no es una coincidencia. Algo hay de inconcebible entre los velos misteriosos de la vida, para que después de más de cincuenta años y a miles de kilómetros de distancia, el mozo de espadas del torero de las esencias rescatara del desván del olvido al fantasma de un matador honrado, que forjó su carrera a base de grandes triunfos, de fracasos estrepitosos y de cornadas gravísimas. Ya lo dije, es una cuestión de afecto, y también de asombro, porque aquella noche redescubrí que perdido en el fondo de mi memoria hay un hombre de rostro borroso, al que los recuerdos paternos le conformaron toda una historia de torero valiente y de haber sido un buen hombre, y que bajo las muy pocas estrellas del cielo de Madrid, a golpe de faroles de rodillas, Gonzalo Sánchez Gonzalito, no sé a santo de qué, trajo a cuento.

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Taurinos Mexicanos visitan Houston

TAURINOS MEXICANOS VISITAN HOUSTON PARA DIFUNDIR LA FIESTA BRAVA

Durante el reciente fin de semana un grupo de destacados taurinos mexicanos de diversos sectores, visitó en Houston, Texas, a los integrantes de la peña taurina “El Sabino” para hacerlos vivir interesantes jornadas de difusión en torno a la fiesta brava en nuestro país.

Se realizaron una serie de conferencias ante poco más de unas 150 personas convocadas por dicha peña que fue bautizada bajo ese nombre, toda vez que, El Sabino es el árbol tradicional de esa región de la Unión Americana.

El trabajo de Fernando Urrutia, presidente de la peña, así como el de Benito Gerrier y de otros integrantes del grupo por el lado norteamericano; así como el de Alberto Martínez Barone de la ganadería Santa Rosa de Lima, por la parte mexicana, fue determinante, para el éxito de esta iniciativa.

Las conferencias estuvieron a cargo de:

Luis Niño de Rivera que inició su exposición de la Historia del Toro de Lidia en México hasta mediados de los años noventa; seguido del ganadero de Los Encinos, Eduardo Martínez Urquidi, que sobre el mismo tema se refirió a la importación que de ganado español que se realizó durante 1996 por él y otros criadores de bravo mexicano.

El matador Arturo Macías presentó una ponencia acerca del toreo en México que abarcó desde los nombres de las suertes hasta el comportamiento del toro de lidia en la plaza. Por su parte, Juan Pablo Corona se refirió al lado empresarial que se vive desde el punto de vista taurino.

Cerró la sesión el presidente de la Asociación de Criadores de Toros de Lidia, Manuel Sescosse Varela quien expuso el panorama económico y laboral que representa la fiesta brava dentro de la economía mexicana.

Al evento también asistieron algunos integrantes del Club Taurino de Nueva York, encabezados por su presidenta, Lore Monning. Así como otros ganaderos mexicanos como Octavio Casillas.

Tras lo anterior, se realizó una comida en el rancho de uno de los integrantes de la peña El Sabino. Fue tal el éxito que le propusieron al matador hidrocálido Arturo Macías que el próximo mes de enero lidie algunos toros a puerta cerrada en esa sede.

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