TRES OREJAS EN EL CIERRE DE TEMPORADA
Salida a hombros pitada por las dos orejas cortadas para Santiago Fausto y ovación por una a Sergio Flores , que tiene madera de figura. Lupita López muy deficiente con la espada, se le fue vivo el que cerró plaza.
Octavio X. Lagunes. Ciudad de México. Tarde que fue un tanto el reflejo de la temporada. Ganado noble, orejas regaladas y otras bien cortadas. Ambiente y benevolencia del público con las damas en el ruedo.
Casi cinco mil soleados asistentes para ver el ganado de Don Salvador Rojas González enviado desde Tepeji del Río, Hidalgo. Que resultó flojo, noble y algunos salieron manseando de los caballos. Sin embargo dejaron estar a los novilleros.
El queretano Santiago Fausto se vio con buenas maneras con la muleta para matar de entera desprendida. Después que algún sector aislado a favor del torero hondeara sus pañuelos, el Juez Eduardo Delgado , se dejó presionar por esta escasa concurrencia, acabó por concederle una oreja, misma que fue protestada, lo que le hizo devolverla al dar vuelta al ruedo. En su segundo se vio voluntarioso, elegante y sobrio. De inicio tuvo al público a favor pero su faena terminó por ser poco comprendida; sin embargo mató de una entera fulminante para cortar una oreja, ahora sin reclamos.
El tlaxcalteca Sergio Flores se mostró muy en sitio y con empaque de torero toda la tarde. Pegó un quite valeroso en el novillo de Fausto. En su primero mató de dos pinchazos y una entera para saludar al tercio. En su segundo tapa sapientemente la cara de su novillo para dominar su incierta embestida. Lección torera donde demuestra toreo de escuela que transmite hondamente a los tendidos para cortar una oreja con el convencimiento popular que le hace dar una vuelta al ruedo entre clamores.
Ambiente y un tanto de curiosidad atrajo público para ver la inclusión de la yucateca Lupita López en este cartel de triunfadores. Sin embargo no cumplió las expectativas. Dejó que le pegaran de más a sus dos en turno. Por más voluntad que puso toda la tarde, su poca técnica no le ayudó a solventar la situación. Las cosas se le pusieron color de hormiga a la hora de matar, no así con la muleta, donde logró algunos buenos derechazos. Escuchó en total cuatro avisos para ver irse vivo a su segundo.

