Barrera de Sol Tarde lastimera

BARRERA DE SOL

ENTRADA LASTIMERA

Por Manolo de la Laguna

Un dolorcillo en el pescuezo nos atormentaba desde hacìa tiempo, no le hacìamos caso, consecuencia: La distinguida señora Manchega, desde hace 4 dìas 4, nos pasea por las calles de la ciudad, como perro de rica, en el asiento de atràs y con collarìn; ya estamos pensando como desquitarnos de tan salvaje acciòn, por lo pronto estamos aguantando vara como los toros bravos y ya les comentaremos el desenlance de tan mal aspecto der majo.

La corrida del domingo 12, tuvo una tarde lastimera, la entrada fue pobrìsima, porque el cartel fue modesto, siendo er ganao de Barralva, donde salvò la honrilla de la ganaderìa, el primero de la tarde, pues el resto de los astaos no tuvieron calidad, aunque sì presencia, por lo tanto el enorme embudo se vio triste, desolao, abandonao, parafraseando los tres tercios de la fiesta, haciendo aquì un parèntesis, para darles a conocer que er capote de paseo o capotillo, segùn la historia de la tauromaquia, fue inventado en el siglo XVII, en plena Ilustraciòn, perìodo que se prolongò hasta el siglo XIX, donde tuvieron mucho què ver, los toreros còmicos de la España de esa època, ridiculizando asì al capote largo de aquellos toreros de pie que habìan bajao der cuaco a la realiza hispana.-

A lo anterior, dejamos a los doctos en la meteria, si estamos bien o estamos mal o todo lo contrario. Y ya entrando a la crònica de la corrida, de esa tierra que es la rosa de España, que es la rosa de Grana y que parece un puñao de flores bajo er sol Murcia, nos llegò para confirmar su alternativa el lorquino Francisco Ureña, quien vestido de blanco y oro, partiò plaza destocao, cuajàndole una buena faena al ùnico toro potable de la tarde llamao “No que No”, faena que dejò ver el oficio del andalù, quien lamentablemente a la hora de la verdà, de la suerte suprema, no pudo matar a la res, perdiendo la oreja que pudo llevarse en el esportòn; su segundo toro”Pitito” no tuvo nada de nada.

El segundo espada fue el jalisciense Arturo Saldivar, vestido de tinto y oro, que tuvo mala tarde con “Eso y Màs” y “Clavellino”, siendo justo decirlo que el radicao en Aguascalienbtes, estuvo por encima de los bichos y su labor torera fue reconocida por el escaso pùblico que asistiò a la plaza; el resto de la aficiòn se ha de haberse cansao con la marcha der medio dìa, defendiendo la dignidad nacional y “ta’bien” cada quien su cuento, aunque la bella fiesta no tiene la culpa de nà.

La terna la cerrò Sergio Flores, de tabaco con bordaos en plata, quien tampoco tuvo toro, pero que a su segundo “Mi Lic.”, le cuajò una faena riñonuda, de mèrito, de torero macho, porque la bestia era eso, solo una bestia, por lo que al de Apizaco, se le entregò la aficiòn, pero “La Excalibur” no entrò en las carnes de la res y la oreja se esfumò, peluda que tampoco el tlaxcalteca pudo cortarle a “Comadroso” que lo bueno que tuvo fue, al clavar los cuernos en la arena, el haber dao una vuelta de campana o como dicen los que saben, hizo er pino. Vale.

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